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Gastronomía


Entiende de la buena mesa el chiclanero y tal vez sea por ello por lo que ha conservado con esmero su cocina tradicional, caso del “ajoharina”, el plato más antiguo y señero de su comarca, confeccionado a base de patatas y verduras fritas que luego han de ser trabadas por la maestría del guisandero con harina y aderezado con pimentón.

Sin salirnos de las comidas farináceas, en Chiclana de Segura son tradicionales también los “andrajos con liebre”, donde en el caldo de haber preparado la carne junto a un sofrito de cebolla, tomate y pimiento, aderezado con pimentón, ajo, azafrán, hierbabuena, y trabado el caldo con alguna patata, se cuecen unos jirones de masa de harina, de ahí su peculiar nombre que recuerda a la tela rota. Dentro también de este tipo de guisos nos encontramos en la cocina de Chiclana los “galianos”, vianda ancestral propia de los pastores trashumantes que lo tomaban a pie de cañada. Galianera es llamada a una torta de pan sin levadura que el propio pastor elaboraba en la parte lisa del cuero de una oveja, y que era puesta a cocer en todo su vuelo en las ascuas del fuego pastoril.

Propias también de esta tierra y de las gentes que han trabajado el campo chiclanero son las “migas” acompañadas de aceitunas en aliño, rabanillos, torreznos y una fruta como el melón para mejor hacerlas pasar por el desfiladero del gaznate.

Punto y aparte merece la “gachamiga”, plato airoso donde los fogones tradicionales ponen a prueba al más avezado guisandero al requerir este preparado culinario lentitud y parsimonia en su elaboración. La “gachamiga” es en suma una torta que se prepara con harina, patatas en rodajas y aceite de oliva, y que se mueve por volteo en la propia sartén para su mejor cocción. En Chiclana de Segura gustan tomarse acompañadas de chorizo.




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